Una cría de oso polar huérfano, estrella del zoo de Berlín
Berlín tiene dos parques zoológicos. En uno de ellos nacieron el 5 de Diciembre de 2006 (durante el pasado festival internacional de cine, cuyo premio, curiosamente, son unas estatuillas con forma de oso) dos oseznos,hijos de Tosca, una osa polar que trabajó en un circo en la extinta RDA(República Deocrática Alemana). Era su tercer parto. Los dos anteriores los rechazó de inmediato, y sus crías murieron. En éste último parte, hizo caso a sus oseznos, pero sólo durante unas horas. Luego, olvidó sus instintos maternales, y los abandonó.
¿Qué hacer entonces?¿Habría que intentar salvarlos, o debería dejarse que la naturaleza siguiera su curso?
Thomas Dörflein, el cuidador de los osos polares, decidió tratar de salvarlos. Dejó su casa, mujer e hijos, y no dudó en vivir en una tienda de campaña junto a los oseznos. Empezó a usar el biberón para alimentarlos. Uno falleció, pero otro, Knut, apreció los esfuerzos de su cuidador, y siguió adelante. Nació con 800g, y ahora ya pesa casi 9Kg. Por primera vez en los 160 años de historia del zoo berlinés han logrado sacar adelante a base de una nodriza humana un cachorro de oso polar, animales extremadamente sensibles, pues viven en el polo, en práctica soledad absoluta.
Ahora surge otro problema: dado que se ha criado con humanos, y no con osos, será rechazado por los adultos del zoo, con lo que hay que buscarle una nueva ubicación. Ya hay varios zoológicos europeos interesados en él, y se buscará entre los candidatos aquél que tenga crías de edad similar a Knut.
Por otro lado, diversas asociaciones ¿protectoras? alemanas piensan que Knut no debería haber sido criado, si no que debería haber muerto como su hermano, siguiendo así el curso natural. Frank Albrecht, destacado activista alemán por los derechos animales pedía, nada menos que en la portada del diario "Bild" que el zoo sacrificáse al osezno, puesto que no debería haber sobrevivido, y por consiguiente, su crianza con humanos lo harían desequilibrado, además de ser una grave infracción a la ley del mundo animal. "Si una madre osa polar rechaza a su hijo, entonces creo que el zoo debería seguir los instintos de la naturaleza", decía. Rüdiger Schmiedel, presidente de la Fundación por los Osos, apoya a Albrecht, calificando la decisión del zoo de "inhumana" por las consecuencias que conllevará al oso en su relación con otros ejemplares de su especie en el futuro.
Sin embargo,el veterinario del zoo, André Schüle, negó que se fuera a sacrificar a la pequeña bola de pelo, y afirmó: "Estas críticas me ponen enfermo, no pueden ser tomadas en serio. Los osos polares están bajo la amenaza de la extinción, y si podemos alimentarlos con un biberón, tienen muchas oportunidades de crecer y, quizás, de convertirse en objeto de estudio para otros zoos".
Yo creo que han hecho bien dejándole vivir, y, tal como afirma el veterinario, quizás se pueda sacar una enseñanza útil por si se repite el caso.
