Derechos de los loros
Desde hace algo menos de un año comparte mi vida un macho carablanca papillero. Nunca pensé tener con un ave tal nivel de interacción, ni que fueran tan sumamente inteligentes. Apenas habla(más que "hola", y "qué pasa, willy", y no muy inteligible), pero silba muchas cosas, e incluso canta como el canario.
Mi próxima meta, un loro algo más grande, probablemente un Amazonas Ochrocephala
1. Conoce a los loros antes de llevarlo a casa.
No soy una mascota domesticada como un perro o un gato. Todavía llevo el espíritu de la selva en mí. Tengo necesidades especiales que puede que te sean difíciles de satisfacer. Por favor, no aprendas esto demasiado tarde, por mi bienestar. Y por favor, no adquieras a ninguno de mis parientes silvestres, pondrás en peligro su supervivencia y su bienestar; y ¡eso tampoco será beneficioso para ti!
2. Dame el hogar más grande que puedas.
Estoy acostumbrado a volar a través de la jungla y las sabanas. He renunciado a esto por tu placer. Al menos, dame suficiente espacio para aletear y ejercitar mis alas. Necesito juguetes para mi divertimento y maderas que roer; de otro modo, puede que confunda tu casa con los bosques y los árboles.
3. Dame una dieta nutritiva.
Necesito una amplia variedad de alimentos frescos y nutritivos, incluso si lleva tiempo prepararlos. No puedo sobrevivir sólo con semillas. Tómate tiempo para aprender cuáles son mis necesidades y mis preferencias.
4. Déjame tener una vida social.
Soy un animal gregario, pero no soy como tú. Necesito mucha socialización para aprender cómo comportarme contigo y con mis hermanos. Incluso también necesito el tiempo adecuado para estar contigo todos los días, sin que importe tu horario u otras necesidades que tengas. Soy una criatura que siente y que está viva. Sobre todo, necesito poder tener plena confianza en ti, y contar con tu capacidad para cuidarme día tras día.
5. Permíteme estar limpio.
Puede que me guste tirar la comida e incluso lanzarla, pero necesito una limpieza meticulosa para estar sano. Mi piel pica si no me ducho frecuentemente, las barbas de mis plumas no se sellarán si están grasientas, y lo que es peor aún, puede que me ponga enfermo si mi comida o mi agua no son siempre higiénicas.
6. Necesito mi propio médico.
Puede que no entiendas mi fisiología, y por lo tanto puede que no reconozcas en seguida cuándo me pongo enfermo. Y puede que sea demasiado tarde cuando lo reconozcas, porque escondo mis enfermedades (recuerda que dije que soy un animal de la jungla, donde hay muchos depredadores). Necesito un veterinario especializado en aves; un especialista, no un generalista. Si no puedes permitirte uno, quizá no deberías haberme llevado a casa.
7. Por favor, no me castigues.
Al igual que yo no entiendo siempre tus peculiaridades, puede que tú no entiendas las mías. No intento meterme en problemas; recuerda, una casa no es la jungla. Si fastidio algo, no me grites, y nunca me pegues. Tengo los oídos muy sensibles y puede que nunca vuelva a confiar en ti, si me golpeas. Las manos a veces me dan miedo; ¿por qué demonios no seríais zigodáctilos como nosotros? Es muy importante que sepas que no aprendemos con castigos. Somos criaturas sensibles que sólo picamos para protegernos; aprendemos sólo con paciencia y amor.
8. Habla mi "idioma".
Sé que te enojas cuando tiro mi bebedero, tiro la comida, grito o me arranco las plumas. No hago esto para enfadarte, probablemente estoy intentando decirte algo (quizá que me siento herido, solo o triste...). Aprende a hablar mi "idioma" corporal.
¡Recuerda que yo soy el único de todas las criaturas de este planeta que aprende a hablar el tuyo!
9. Mírame como un individuo.
Soy un ser único y con sentimientos... No hay dos iguales. Por favor, no te decepciones si no hablo como tú quieres, o no hago los trucos que el loro de tu amigo hace. Sin embargo, si me prestas atención (yo siempre siento empatía por ti, tanto si lo sabes como si no), te mostraré a un individuo único que te dará mucho más que el habla y el juego. Dame la oportunidad de mostrarte quién soy; creo que merece la pena el esfuerzo. Recuerda, no soy un adorno. No mejoro la decoración de ninguna sala de estar. Tampoco soy un símbolo de estatus, y si me usas como tal, puede que te pique esa nariz respingona.
10. Comparte tu amor conmigo.
Sobre todo, por favor recuerda que tú eres mi Persona Especial. Yo pongo toda mi confianza y mi fe en ti... Los loros solemos ser monógamos. Así que, por favor, no te ausentes durante largas temporadas, o me regales. Eso me ocasionará una tristeza de la que puede que no me recupere. Si te parece que pido mucho, recuerda que tú deberías haber aprendido de mis necesidades antes de llevarme a casa. Incluso el tener un bebé o cambiar de trabajo no es una causa razonable: tú te comprometiste conmigo PRIMERO. Y si crees que debes dejarme porque puedes morir, mantenme para siempre tras tu fallecimiento. Puede que viva durante muchos años, pero no puedo satisfacer mis necesidades por mí mismo. Recuerda que vivo en una pequeña jaula entre gente que no son de mi propia sangre.
11. Tus derechos.
Tú tienes un montón de derechos, pero yo só
