El restaurante "El Polvorilla" está situado en la Plaza de la Libertad(conocida también popularmente como la Plaza del Cordón), en Burgos.

Es uno de los restaurantes más concurridos de la ciudad por políticos, empresarios, constructores, médicos, abogados,... Durante varios años, por sus mesas cambiaron millones de euros de mano en cuestión de una hora, cuando la crisis no nos daba miedo, y el trinque por parte de muchos era costumbre.

Tiene dos plantas. Abajo está la barra, al nivel de la calle, con abundantes tapas y raciones. No es un lugar muy amplio, y a ciertas horas resulta incluso incómodo, debido a la afluencia de personas. El comedor(los, pues tiene al menos dos) está situado en la planta superior, a la que se accede por una escalera muy estrecha y empinada. Yo sólo he estado en un comedor, el de la izquierda, no muy amplio, pero bien decorado, con gusto, climatización correcta tanto en verano como en invierno, con espacio amplio entre mesas.

El trato... abajo en la barra es DESAGRADABLE, a batalla, como si estuvieran enfadados, se nota que no les gusta su trabajo, que están tras la barra como podían estar haciendo zapatos o en una obra. Arriba está el contrapunto, sobre todo una de las camareras, argentina, que es simpática, agradable, profesional, complaciente. un 10 de camarera.

La comida no está a la altura del precio. es un sitio caro. Ya sabéis que hay sitios baratos donde pagas 50€, y sitios caros en los que pagas 10. Éste es de los caros en ambos sentidos, porque pagas mucho(unos 60€ por persona) y no comes genial. Yo he ido varias veces, todas por obligación y debido a que no tengo suficiente confianza con los comensales. Han sido siempre comidas de trabajo o de compromiso, donde yo no elegía el sitio.

La cantidad no es escasa, salvo en los entrantes, pero ni tratan bien a la materia prima, ni la presentación es espectacular, ni hay ningún tipo de innovación como para justificar sus elevados precios.

Vamos con los platos:

NUNCA he conseguido comer en "El Polvorilla" un solomillo en su punto. Siempre estaba muy hecho, correoso(a ello también ayuda que los cuchillos de carne no cortan ni el agua, lo que acrecienta la sensación de dureza en el plato, y cuando llega a la boca ya estás condicionado), con muchísima sal.

Lo sirven acompañado de patatas(muy fritas, casi quemadas, y cuyo aceite deberían cambiar más a menudo), pimientos(tipo piquillo, pero de lata, sin escurrir siquiera) y una mini mazorca de maíz(que jamás he probado, es de conserva y a mi sólo me gustan las mazorcas asadas).

Si en vez de pedirlo a la plancha lo pides "a la pimienta", encontrarás tu solomillo nadando, e igual de pasado. La salsa no está mala, aunque CREO que utilizan queso, o la nata de base es muy fuerte.

La merluza a la romana está rica, es, para mí, el mejor plato, pues está muy bien rebozada, sin grasa, y en su punto de fritura. Y tan fresca como se puede exigir en un restaurante situado a 200Km del puerto de mar más cercano(quien habla de Madrid como "el mejor puerto de españa" es que en su puta vida ha vivido en un puerto de mar, o comido en casa de sus gentes. Cuando a mí me llega la merluza en Colunga, hace menos de 4horas que está muerta, y escasos 15 minutos que ha llegado a puerto.)

Si la merluza es "a la marinera", pasa lo mismo que con el solomillo a la pimienta. Exceso de caldo, que enmascara el verdadero sabor del pesacod.

Las gambas están riquísimas(por el precio que cobran no se peude exigir menos), pero también muy saladas.

Los boletus con foie, insulsos. Laminas de foie muy finas y en escasa cantidad, muchísima cebolla(muy bien caramelizada, es cierto), y boletus cortados demasiado finos, apenas se aprecia su textura típica.

Jamón cortado a cuchillo de calidad y muy bien cortado, aunque la ración es escasa.

Los postres no están mal, pero debería cuidarse más su presentación y, quizás, pedir que fueran caseros.

Las trufas son de un chocolate excelente, pero no permiten añadir nata, ni siquiera a petición del cliente.

El helado de chocolate con avellanas y jugo de naranja es éso, 3 bolas de helado de chocolate(posiblemente "La Lechera"), avellana picada y zumo de naranja como base. Rico, pero no para tirar  cohetes.

Café bueno, pero, como en cualquier sitio de Burgos, enooooooorme.

La cuenta, elevadísima. Como he dicho, siempre he ido por obligación, y solamente pagué una vez. Fueron 2 botellas de crianza Beronia, 2 botellas de agua, 8entrantes, 6 segundos, 3 postres y 7 cafés. Casi 490€.

Una barbaridad.