Restaurante "Oído cocina" (Valladolid)
El restaurante "Oído cocina" está en Valladolid, en la calle Macías Picavea, creo que en el número 4, en el local que antiguamente ocupaba el "Eleven", enfrente de la Sala Heineken(antiguo Capitán Garfio). Su número de teléfono es el 983 393 832.
En una de las numerosas noches que pasé en la puerta de la Sala Heineken, allá por Septiembre del pasado año, en plenas fiestas de Valladolid, vi un rostro conocido moviéndose por el interior del local, de la barra a la cocina, y de la cocina a la barra. En un momento de relax me acerqué a saludarle. Era mi amigo Goyito. Lo último que sabía de él es que estaba por tierras gaditanas, y verle de nuevo, después de tantísimos años, me hizo una ilusión especial. Le prometí la visita, y hace poco pude cumplir mi palabra.
El restaurante "Oído cocina" es un local especial. No es muy grande, no hay mesas al uso(sí una barra elevada en la que comer más desahogadamente), hay mucha gente, y la comida no es convencional. Pero es una pasada. El servicio es genial, divino, perfecto. Y no sólo Goyo, que es un fuera de serie en todos los aspectos(aunque se niegue siempre a tomar algo conmigo cuando sale de trabajar). También el resto de personal merece un 11. Joder, harto como estoy de encontrarme inteligentes que lo saben todo(el haber nacido en un restaurante digo yo que algo de conocimiento me dará, aunque sea el justo para discernir buey de vaca), personal a disgusto que en vez de servirme tiran los platos encima de la mesa, y camareros pesados que no callan, encontrarme con éste servicio es una gloria.
La carta... cortita, pero es que tampoco hace falta más. El wok de calamar da pena comerlo. Para que no se le suba mucho los humos al cocinero, decir que echo en falta más calamar en vez de tanta verdura. El risotto de boletus con foie caramelizado, el mejor risotto que he probado jamás. Partimos de la base que no me gustan ni el foie ni los boletus. Mi amigo Sergio dió buena cuenta del foie, y del resto del plato me adueñé yo sin compasión. Buenísimo, ciertamente exquisito, perfecto el arroz arrisotado, en su punto de cocción y melosidad.
La japoburguer es una maravilla de mini-hamburguesa acompañada de brotes(no sé de qué, me daba vergüenza investigar, probablemente fuera alfalfa, pero no aventura nada) y de verdura(¿calabacín?) muy jugosa. Está un pelín cruda, quizá le falte un punto más de calor.
El Brownie con helado de vainilla es un pecado. No lo pidáis, a riesgo de volveros adictos. Avisados quedáis.
Bodega amplia, carta de cervezas muy bien elegida. El café, de cápsula(tipo Nespresso).
¿El precio? Si tenemos en cuenta que fué una cena informal, en la que lo importa era, por un lado, cumplir mi palabra de visitar a Goyito en su reino(no es el jefe, pero como si lo fuera, jaja. Tal es la relación existente entre toda la plantilla. Da gusto un ambiente de trabajo así), y por otro, tomar algo con un amigo, hablar, con la comida como mera excusa para salir de nuestras obligaciones diarias y disfrutar el uno del otro, nos tomamos 5 Riberas y un par de cañas, pues subió un poco. Unos 50€ más o menos(creo recordar que fueron 47, pero hablo de memoria). La calidad, el servicio, y la preparación lo merecen, sin duda. Un lugar muy recomendable.
Para finalizar, y para que no penséis que pierdo mi juicio(siempre tiene que haber alguna puyita) decir que el local se llena en exceso, haciendo incómodo el comer salvo que tengas la suerte de encontrar sitio en las mesas altas distribuidas por el local. Quizás sería interesante llenarlo menos, trabajar con reserva, o dedicar una zona exclusiva a los amigos. No hay guardarropía ni perchas suficientes(aunque nosotros dejamos nuestras cazadoras sobre la decoración, pero no está bien hecho por nuestra parte), y aparcar en la zona es un tanto complicado(bueno, el parking de La Antigua está a un paso).
Si queréis disfrutar de una comida diferente, en un buen ambiente, y con un servicio excepcional, sin duda "Oído cocina" es una cierto en todos los sentidos.

Chamaquito dijo
Donde esté la mejillonera, con su bullicio y su buena gente. Eso sí que es calidad.
8 Abril 2012 | 05:22 AM